Lo que quise decir
Cuento lo que se siente al tocar fondo en una crisis y cómo la gente te trata como si estuvieras muerto en vida. Solo pido que me escuchen y me dejen abrir la ventana para notar que sigo aquí.
La escribí en octubre de 2026.
Letra
Yo he visto a Dios en las baldosas de un baño,
a las cinco de la mañana,
con la mejilla pegada al frío.
Tengo las rodillas moradas de tanto suelo y tanto Dios.
Cuarenta días de desierto sin salir de la cama,
y el diablo me decía: tírate,
que los ángeles te llevarán en brazos.
Mi cabeza es una ermita en mitad de la autopista:
rezo con los dientes y el mundo pasa a ciento veinte.
He sido feliz de una manera que no puedo contaros
sin que alguien coja el teléfono.
He visto de qué color son las cosas
antes de que les pongan nombre.
Soy un faro en mitad de Castilla,
alumbro un mar que no veis.
Nos habéis dado un día en el santoral: el diez de octubre.
Nos traéis crisantemos
y habláis bajito de lo buenos que fuimos.
Abridme la ventana,
que se oiga el río:
todavía tengo frío,
todavía estoy vivo.
Habladme como a los vivos.
Abridme la ventana,
que se oiga el río:
todavía tengo frío,
todavía estoy vivo.
Habladme como a los vivos.
Mi pena es una catedral,
la empezaron antes de que yo naciera;
a mí me ha tocado ponerle las campanas
y a vosotros os molesta el ruido.
Me tuvisteis miedo, y el que temblaba era yo.
Oí voces, sí.
Ninguna me dijo lo que me dijisteis vosotros.
Os santiguáis cuando paso.
Disteis el pésame en mi casa
conmigo sentado a la mesa.
Me cago en vuestro minuto de silencio.
Quiero mi nombre en un buzón
y que lo digáis sin bajar la voz.
Nos habéis dado un día en el santoral: el diez de octubre.
Nos traéis crisantemos
y habláis bajito de lo buenos que fuimos.
Abridme la ventana,
que se oiga el río:
todavía tengo frío,
todavía estoy vivo.
Habladme como a los vivos.
Abridme la ventana,
que se oiga el río:
todavía tengo frío,
todavía estoy vivo.
Habladme como a los vivos.
A un poeta alemán lo desahuciaron:
tres años de vida, como mucho.
Un carpintero se lo llevó a su casa
y le dio un cuarto con ventana al río.
Vivió treinta y seis.
Abridme la ventana,
que se oiga el río:
todavía tengo frío,
todavía estoy vivo.
Habladme como a los vivos,
habladme como a los vivos.
Todavía tengo frío.
Menos mal.


