Lo que quise decir
Critico a los que van de espirituales y usan la excusa de no ser nadie para huir de sus responsabilidades y de la realidad. Prefiero mirar de frente lo que somos, con cerebro y corazón, sin falsas humildades.
La escribí en junio de 2026.
Letra
Bienvenidos al circo.
Bienvenidos al circo de las vanidades espirituales,
donde el ego se disfraza de loto en los lodazales.
Dicen que no son nada, que son humo en el espacio,
yo soy el que analiza el barro mientras vuestro ego es sacio.
Seré jugando a ser humano, qué frase de mercadillo,
la excusa del cobarde que se esconde en su castillo.
Disolvéis el sujeto para no pagar la cuenta,
mientras la inconsistencia en vuestro discurso revienta.
No eres el vacío, eres un vacío de valores
que huye de los hechos y se oculta en los vapores.
La cabeza es traicionera, viven con voz arrogante,
pero es el lóbulo frontal el que te hace ser gigante.
El corazón miente, es amígdala, es instinto puro,
es el niño caprichoso que quiere saltar el muro.
Cerráis los párpados frente a la duda y el dilema,
externalizando el juicio para eludir el problema.
Llamáis intuición a lo que es mera conveniencia,
y espiritualidad a vuestra falta de decencia.
Rompéis la palabra dada si cambia la sintonía,
traicionar un compromiso es vuestra filosofía.
El código de honor lo tiráis a la basura
porque asumir el coste os parece una locura.
La culpa os pesa tanto que la dejáis en la entrada,
pero una mente sin culpa es una brújula averiada.
Es el aviso de que el fallo lo ejecutó tu mano,
de que has herido al que confió de forma en vano.
Vosotros la estirpáis como si fuera un tumor
para dormir tranquilo sin rastro de pudor.
Llamáis amor propio a estirpar a quien padece,
a huir de la trinchera cuando la noche oscurece.
Si el otro se desmorona, si la enfermedad asoma,
lo llamáis relación tóxica y saltáis de la loma.
Disfrazáis de luz radiante un profundo egoísmo,
eso no es cuidarse, eso es puro parasitismo.
Hablemos del BDSM y la mística de cuero,
yo estuve en ese pozo y conozco bien el agujero.
Pensaba que en el daño encontraba la salida,
pero era anestesia pura para una mente herida.
Disociación brutal buscando a Dios en el castigo,
un teatro controlado para no sentir el vacío.
Palabras de seguridad y límites pactados
porque el pánico a lo real nos tenía secuestrados.
Eso no es trascendencia, es el trauma repitiendo,
un bucle destructivo que me estaba consumiendo.
La intimidad de verdad no requiere ataduras,
ni látigos, ni sangre, ni puestas en escenas oscuras.
Se felicitan en grupo por no tender la mano,
ven al prójimo ahogarse y dicen karma, qué inhumano.
Omisión de socorro vendida en redes sociales,
miran desde la orilla huyendo de temporales.
Rozan la muerte de cerca y qué elección,
han sacado un lema sociopático, un placer desbocado.
Priorizo mi propio goce y me olvido del dolor,
convertir la finitud en un pase rompedor.
Y el colofón del delirio, las cartas sobre la mesa,
el tarot decidiendo tu vida mientras tu voluntad cesa.
Os creéis espíritus libres, rebeldes, empoderados,
pero sois esclavos tristes de cartones dibujados.
Os asfixia la elección en libre albedrío a tierra
y le pedís a los astros luz en plena guerra.
Buscáis en el universo la excusa, la cobardía,
mientras el abismo interno, vuestras entrañas vacías.
Yo vengo del precipicio del barro y la medicina,
superando los demonios que la mente patrocina.
Con la sobriedad forjada en el yunque de la constancia,
rechazando la mentira y su tóxica arrogancia.
Hoy valoro el compromiso, la entrega sin condiciones,
una pareja real sin teatro ni distracciones.
Desde mi sexualidad y respeto un refugio blindado,
lejos del circo grotesco que me había envenenado.
La lealtad no se medita, se demuestra en la trinchera
cuando el fuego es de verdad y no hay luz en la escalera.
El diagnóstico es claro.


