Lo que quise decir
Cuento mi paso por los libros y la cábala para entender mi propio caos tras golpes duros, hospitales y pastillas, buscando tan solo un equilibrio sincero.
La escribí en agosto de 2025.
Letra
Me metí en esto buscando luz en la ruina,
entre libros gastados, letras que eran medicina.
Cábala fue mi guía, fue brújula en la caída,
lección aprendida, a golpes, a lágrima viva.
Yo no pedí milagros, ni promesas de escapar,
solo entender mi propio caos, mi forma de tropezar.
Nombres sagrados en silencio, alma buscando lugar,
mi ego quiso cielos altos y aprendió pronto a sangrar.
Porque ser cabalista no te libra del dolor,
solo explica el mecanismo, te señala el error.
Bondad y caídas, claridad y oscuridad,
nunca fui maestro, solo alumno, una humildad.
Las sefirot se abrieron cuando todo era tormenta,
Biná puso sentido a mi mente turbulenta.
Pero no todo fue paz, ni perfección brillante,
quise subir muy rápido y la caída fue gigante.
Sentí la yegina en noches de desesperación,
en hospitales, entre pastillas y oración.
Mi vasija se rompía, tipo un lento y doloroso
la luz no fue regalo, fue trabajo riguroso.
Porque ser cabalista no te libra del dolor,
solo explica el mecanismo, te señala el error.
Bondad y caídas, claridad y oscuridad,
nunca fui maestro, solo alumno, una humildad.
No hay atajos en el árbol, solo vías complicadas,
aprendí más de caídas que de cima alcanzada.
Cada golpe, cada duda, cada instante en soledad,
fue la chispa necesaria para ver con claridad.
Hoy llevo letras hebreas marcadas bajo la piel,
sé que soy responsable de mis triunfos y mi hiel.
No busco ya perfección, solo equilibrio sincero,
entender que la caída es parte de empezar de cero.
La cábala no me salva, solo me muestra el espejo,
y en él veo la verdad, mi luz, mi sombra y mi reflejo.
Porque ser cabalista no te libra del dolor,
solo explica el mecanismo, te señala el error.
Entre bondades y caídas, construyo mi verdad,
siempre alumno en equilibrio, en constante dualidad.


