Lo que quise decir
Hablo de cómo las heridas del pasado dejan de arder y se transforman con el tiempo. Busco entender que lo material se acaba y que la verdadera calma está dentro. Al final siento que todo encaja y que lo importante no se puede tocar con las manos.
La escribí en septiembre de 2026.
Letra
Ya no duele como antes, antes me ardía,
me lo decía, yo no me lo creía.
Ahora lloro por dentro y la herida cicatriza,
la piel siempre olvida.
Dices que me amas, ¿por qué no me miras?
Bailando en tu cama esperando que me tires,
mi sangre roja, sucia y fría,
me aferro a ti, tú eres mi alegría.
Para que me digas duele sí, pero te alivia,
de día, de noche, así que sí, cuando me pidas.
Me fui a vivir al desierto y ahora me guías,
le estoy dando la espalda al dolor, es pura ironía.
Mi dicha.
Cuando el alma tiene el deseo de revelarse, elige un canal y al que elige lo llama maestro.
En la cábala dicen que hay tres formas de que te llegue un maestro.
La más normal es que una persona física tome ese papel de guía.
Hay otra forma, la iniciación celestial.
En tus sueños tienes visiones, enseñanzas, te llegan mensajes,
y despiertas con ese conocimiento que no sabes cómo ha llegado,
pero ahí está, y hay otra, la autoiniciación.
De pronto supe que todo estaba en orden, estaba en orden.
Mi dicha, la dicha del alma.
Ya no duele igual lo que ardía, ahora cicatriza,
aunque a veces por dentro la herida se hace silencio.
El amor que no se mira de frente, las caricias que esperan sin llegar,
todo va quedando atrás mientras aprendo a soltar.
Me fui lejos, buscando guía en el desierto,
dándole la espalda al dolor hasta que entendí la ironía de buscar fuera lo que siempre estuvo dentro.
La dicha del alma no depende de lo que tengo ni de lo que pierdo,
porque lo material acaba, se va de las manos
y solo permanece lo invisible.
Ahora sé que todo está en orden, aunque no lo entienda,
pero busco en realidad, estaba buscando a mí,
esa paz que no se explica, la calma que me recuerda
que todo lo de fuera es pasajero y lo de dentro es eterno.
Por eso sigo buscando lo que no se ve, lo que no se agota ni se va,
la dicha del alma que ya es presente, que ya soy
y que nunca dejaré atrás.
La dicha del alma te hace caminar con más firmeza,
a mí me pasa que todo esto que es terrenal
me hace buscar lo que está en lo más allá.
La dicha del alma te hace ir a buscar a la palma
lo que has perdido en la calma,
te hace recordar lo que falta.
No nos hace vivir con el ansia de que en algún momento algo no salga,
al contrario, la dicha del alma te da más paciencia.
La dicha del alma te hace recordar que este mundo material se va a acabar,
que esto que ves en tus manos tú lo vas a soltar.
Lo que tienes y dices que es tuyo no te lo vas a llevar,
por eso tienes que buscar, aunque no lo veas, algo que no vas a soltar.
Porque el alma es la que se va a ir a lo espiritual y no va a mirar atrás,
por eso busca,
porque buscas, te está buscando a ti
y lo que encuentras ya lo encontraste ahora que te diste cuenta,
porque la dicha del alma ya te tocó.
Por eso busco lo que no se ve,
porque lo que se ve se va a tener
y lo que no se ve va a permanecer.
Me veo en la parte más alejada del cosmos, al lado del creador, del keter, del infinito absoluto,
y de repente se despliega todo un hilo de sucesos
y el alma tiene el deseo de rebelarse.
Ve interacciones que cobran sentido en mi vida hasta que me revelo.
Por eso me llamo a mí mismo autoiniciado,
porque así me siento, así me percibo.
Mi alma tuvo el deseo de rebelarse,
este mundo material se va a acabar,
que esto que ves en tus manos, tú lo vas a soltar,
lo que tienes y dices que es tuyo, no te lo vas a llevar.


